Presentación
Nos encontramos en un momento trascendental para nuestra profesión. Las cuestiones que durante tanto tiempo nos han ocupado y preocupado a los auditores las estamos poniendo de manifiesto, con serenidad pero con firmeza, para que nuestra profesión disponga de un entorno normativo y de un entorno institucional que tutele, valore y facilite nuestra indudable aportación a la sociedad, una aportación que siendo de interés público es cada vez más reconocida y que nos permite ir comprobando día a día que avanzamos en reconocimiento social e institucional.
Esta casi frenética actividad desarrollada por el Instituto para ser protagonistas de los retos que como profesión nos planteamos tienen una cita ineludible en el calendario: nuestro Congreso Nacional de Auditoría, el decimosexto, que vamos a celebrar en la isla de Tenerife.
Sin duda, el trabajo desarrollado por el Comité Organizador de este Congreso nos va a permitir participar en sesiones de altísimo nivel e interés profesionales; recabar opiniones y experiencias de compañeros de reconocido prestigio que serán de gran utilidad para nuestro desempeño diario como auditores; poner en común nuestras inquietudes como profesión y aprovechar también para estrechar más nuestros lazos de amistad.
Bajo el lema de este Congreso, “la auditoría, una profesión en alza”, somos nosotros los encargados de mantener y avivar el prestigio de la profesión a la que nos dedicamos y de liderar la transformación que demandamos. Por ello, el Congreso abordará cuestiones que a todos nos afectan como el presente y futuro de nuestra profesión y su regulación.
También vamos a prestar especial atención a las nuevas normativas contables y fiscales --unas de reciente aprobación otras previstas para dentro de breve plazo--, sobre las que queremos que se nos tenga en cuenta como profesión, así como debatiremos sobre la necesaria colaboración con la auditoría del sector público, las nuevas tecnologías, la valoración de empresas…, entre otras cuestiones de máximo interés. Además, contaremos con las intervenciones de importantes personalidades de nuestra profesion y del mundo económico que, sin duda, darán un valor añadido al contenido del Congreso. Y tras las reuniones de trabajo también dispondremos de tiempo para disfrutar de las relaciones sociales, de conversaciones amigables, de acercarnos a la cultura de la bella y singular tierra que nos acoge, llena de tradición y modernidad, cumpliendo así uno de los objetivos de nuestros congresos.
Rafael Cámara
Presidente del ICJCE